Siempre se achaca a los políticos la falta de coherencia entre lo que dicen y lo que hacen; esa falta de coherencia también se puede apreciar entre su discurso y su vestimenta.

Lo describe muy bien Patrycia Centeno, directora de www.politicaymoda.com en su libro «Políta y Moda. La imagen del poder» al señalar que «cuando hablamos de la apariencia de un político, su importancia no reside en el hecho de que la vestimenta agrade o no (algo totalmente subjetivo), sino en que la imagen que se proyecta resulte creíble«.

Sin duda, legítima fue la defensa que hizo Maribel Verdú, hace unos días, de los desahuciados; pensó que era el momento y habló.

Pero ¿resultó creíble?, a juzgar por las apariencias y los hechos: no.

Empezando por el pasado publicitario de la actriz, en el que también debió pensar que era el momento y aunció:

 

Sus anuncios con UCI: Unión de Créditos Inmobiliarios, una entidad de crédito de BNP Paribas y el Banco Santander.

Bien podíamos pensar que la marca de UCI se pudiera ver afectada pero bastante tienen con resolver los problemas causados que se pueden ver en la web de Stop Desahuchios.

La marca es responsabilidad de la empresa pero la reputación es propiedad de los stakeholders.

Como asegura Patrycia Centeno «en la vida, la coherencia impera. Por ello, es indispensable que la indumentaria del candidato sea congruente con la ideología que postula o asegura postular.»

Por tanto, aún siendo legítimo alentar a los desahuciados desde una tribuna pública no lo es tanto hacerlo con un vestido de la primera colección de prêt-à-porter de Raf Simons para Dior Primavera/Verano 2013 y y sobre unas tacones de aguja que intentan pinchar pero lo hacen en hueso, no es creíble ni congruente.

El apunte: si lo que piensas, dices y haces es coherente, entonces tu reputación es fiel reflejo de lo que eres.

P.D: Ah, que se me olvidaba Maribel, enhorabuena por el premio.

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