En estas que entras en tu perfil de Linkedin y ves que tienes más de doscientas solicitudes para estar conectados. Un momento. Yo estoy encantado de poder conectar por aquí con gente porque soy un convencido del networking y creo que la teoría de los 6 grados, al paso que vamos, ya estará a punto de perder alguno porque cada día es más fácil que unas pocas personas te pongan en contacto con alguien muy lejos de ti.

Pero la rapidez por conectar y por incrementar el número de contactos no deberían hacernos perder la educación, las formas.

 

Que digo yo que cuando envías una solicitud para conectar, nada costaría escribir algo: un pequeño saludo, el motivo de por qué quieres conectar con esa persona, cómo has llegado a ella, si la conoces en persona o no, la posibilidad de concertar una reunión, etc.

En los últimos tiempos, mi vía de conocer gente en la red es Twitter y una vez que establezco el contacto, intercambio de tweets y demás, me voy a Linkedin porque creo que puede ser alguien que aporte valor a mi red.

Pero la realidad es que llegan solicitudes porque únicamente han ido directos a la pestaña de «Invitar a conectar»

O bien, de personas que conoces pero que te encuentras en un acto y evitan saludarte pero a los pocos días te llega esto.

Y para colmo, los que se tiran a la piscina de la amistad y te dicen que contigo a muerte.

El último apunte: en palabras del escritor Francisco de Quevedo: «Te reciben según te presentas, te despiden según te comportas«.

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