Siempre que vas a Madrid intentas no contagiarte de las prisas que una gran ciudad imprime, aunque no sería lo mismo sin ellas. Pero ahora ya tengo una forma de conseguirlo y, aún no siendo cafetero, reconozco que voy a repetir.

Si andas por la calle Padilla dirás que te llevo a la Milla de Oro de Madrid y que no tienes intención de comprar. Bien, de acuerdo, yo tampoco. Ahora de lo que te hablo es de compartir un rato de charla en torno a un café, compartir una experiencia. ¿Entramos?…

Bienvenido a «Donde Mónica«, te gusta ¿eh?. Te he traído para tomar un café pero aquí puedes desayunar, comer, cenar y todo en un sitio con encanto y trato excelente: déjate aconsejar por Mónica y atender con amabilidad por María.

 

Si quieres saber más, visita su página de Facebook o sigue su cuenta en Twitter. Hay que conocerlo, yo repetiré.

El último apunte: Aunque tenían descafeinado de sobre (demasiado café ya para mí, ja, ja) y pedía más azúcar, Mónica sugirió probar el frapuccino de vainilla…un acierto, prueba y me dices.

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