La última comparecencia pública del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado sábado, 25 de abril, fue lo más visto en televisión con una cuota del 19,8% y 3.020.000 espectadores. En dicha comparecencia, Sánchez anunció que se permitirán paseos y deporte, si no hay rebrote, a partir del 2 de mayo. Y al terminar, tiempo para responder a los periodistas bajo la atenta mirada del secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver; tras haber cambiado la elección de preguntas por la elección de periodistas.

En estos duros días que estamos viviendo, más de 23.000 muertos por el coronavirus, no habrá sido fácil para el presidente del Gobierno, para los presidentes autonómicos, alcaldes y demás cargos públicos preparar sus intervenciones públicas. Que deberían estar, y no siempre lo están, bien preparadas, estructuradas, con un lenguaje cercano sin caer en el compadreo y las florituras. Sobre la importancia de esos discursos traigo a esta blog lo escrito por David Redoli en  el periódico La Opinión de Zamora. Afirma Redoli que “hacer buenos discursos en esta situación significa respetar a la ciudadanía. Discursos bien preparados, sin burdas improvisaciones, no mera retórica vacía aunque sea hermosa. Un discurso no es ornamentación: es el principio de la acción”.

Aquí el más que interesante y acertado artículo con la experiencia y recomendaciones de David Redoli:

La comunicación política ante la COVID-19.

Vivimos una distopía. Ningún gobierno del mundo, ningún partido político, nadie podía prever el alcance tan global, tan fuerte y tan inmediato de una pandemia con origen en China, provocada por el coronavirus. La enfermedad Covid-19 se ha cobrado decenas de miles de muertos en cuestión de meses, en prácticamente todos los países del mundo. Y millones de personas se han visto contagiadas.

Se trata de una situación de crisis mundial sin precedentes, en un momento en el que nuestras economías están más globalizadas que nunca. Sin duda, el primer semestre de 2020 marcará un antes y un después en nuestras sociedades.

En situaciones como esta, la política juega un papel fundamental. Por un lado, para gestionar adecuadamente un escenario tan dramático, donde las decisiones rápidas y acertadas son esenciales para proteger a toda la población (tanto desde el punto de vista sanitario como desde el punto de vista económico). Y, por otro lado, para comunicar y explicar honestamente a la población lo que está pasando, las decisiones que se están tomando. Ambas cuestiones implican saber hacerse cargo del estado emocional de los ciudadanos.

Una de las principales herramientas que tienen los políticos para desempeñar con éxito esa tarea son los discursos.

Los discursos de los presidentes de los gobiernos y de sus portavoces (figuras cruciales en estos momentos) son vistos y escuchados por millones de personas, ansiosas por recibir nueva información y pendientes de conocer los escenarios a los que se enfrentan. Hacer buenos discursos en esta situación significa respetar a la ciudadanía. Algo que se consigue mediante algo muy sencillo y, a la vez, muy complejo de hacer: a través de los discursos políticos bien preparados, trabajados previamente por el político y por su equipo, sin burdas (y peligrosas) improvisaciones“.

Seguir leyendo 👉🏻 “La comunicación política ante la COVID-19”.

Fotografía: El Mundo.