Fotografía publicada en la primera página del diario El Mundo el 20 de abril de 2018. Autor: Javier Barbancho.

La comunicación interna en la nueva política ha sido rápida y clara. Se acabó la media tontería y marear la perdiz. Cuando el patio se altera, el líder manda callar.

 

Dicen los manuales que la Comunicación Interna (CI) pretende transmitir una imagen positiva y conseguir un clima adecuado. Miren la foto y juzguen ustedes mismos. Mirada desafiante. Manos en la cintura, o con intención de agarrar el cinturón que los últimos días han sido muy movidos y hay que tener los pantalones bien puestos. Y a su lado, a ambos lados como los ladrones junto a Jesús de Nazaret en la cruz, los perdedores. Mirada baja, huidiza. Mano atrás, como de yo no he sido, no lo volveré a hacer, muy de patio de colegio.

La CI transmite y aporta información al personal. Aquí la información está en la imagen, en la fotografía de Javier Barbancho. Y además, ayuda a la motivación y al rendimiento del personal. Motivados mirando al suelo. Y el rendimiento bajo el orndeno y mando, bajo el «Señor, sí señor«.

Los mensajes corporativos deben llegar al mismo tiempo a la Comunicación Interna y a la Externa. Pero aquí lo interno se ha conocido antes, con todo detalle y de dominio público. La batalla estaba en los papeles: La portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, afirmaba estar «profundamente apenada» por el espectáculo bochornoso que estaba dando su partido.

El último apunte

Puede ocurrir que en una organización, empresa, etc. haya caldo para que funcione radio macuto . Los rumores serán protagonistas en el día a día; y al instante, la credibilidad, reputación y valores (suponiendo que la empresa u organización los tengan) estarán en entredicho.

En tal caso, nada como la Comunicación Interna para conseguir pasar del rumor a la información transparente.

Así que menos presencia y más eficiencia

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